Tres niveles de cobertura legal adaptados al momento de tu startup: para que arranques, protejas lo que construiste y crezcas con la estructura correcta.
Necesitás los términos y condiciones antes de que entre el primer usuario. Un contrato con tus freelancers para que la propiedad intelectual quede en tu startup. Un acuerdo de socios para que las reglas estén claras antes de que aparezca el primer problema. La marca registrada antes de que otro lo haga.
El problema no es que no querés resolverlo. Es que nadie te dijo exactamente qué necesitás — y seguís avanzando sin saberlo.
Lo urgente siempre desplaza lo importante. Hasta que lo importante se convierte en una crisis.
Entendemos cómo funcionan los acuerdos de socios, qué riesgos tiene una plataforma digital y qué le va a pedir un inversor cuando aparezca. Hay cosas que solo da el criterio y la experiencia de haber acompañado startups en cada etapa.
Y somos parte activa del ecosistema — con Startupeando, nuestro podcast con más de 5 años, y el newsletter Start Me Up, estamos en la conversación del ecosistema argentino y latinoamericano todos los días.
Si estás arrancando desde cero y querés la protección completa, FORMALIZÁ es el camino. Si ya tenés algo resuelto — por ejemplo, ya constituíste tu sociedad — podés ir por PROTEGÉ o LANZÁ según lo que te falte. En la consulta estratégica lo definimos juntos.
Sí. Podés contratar cada servicio por separado. Los packs existen porque agrupan lo que una startup necesita en cada etapa — y eso tiene un precio mejor que contratarlos individualmente.
Podés usarlos para orientarte. Pero un template genérico no conoce tu startup, tu equipo ni tu modelo de negocio. Y en derecho, los detalles que parecen menores son exactamente los que después generan problemas.
Un ejemplo concreto: un acuerdo de socios descargado de internet que no contempla el vesting puede costarte tu propia startup si el cofundador se va al año. Sin una cláusula de vesting bien configurada, ese socio se va con su parte del equity — sin haber cumplido con lo que se esperaba de él — y vos quedás con la estructura rota y sin margen para arreglarla antes de la próxima ronda.
Lo mismo pasa con los términos y condiciones de una app que no refleja cómo funciona realmente tu negocio, con una política de privacidad que no contempla qué datos tratás, o con un contrato de servicios que no deja claro quién es dueño de lo que se construyó. Documentos sin adaptación legal real no te protegen. Te dan una falsa sensación de seguridad que puede salir muy cara.
No es necesario. De hecho, lo ideal es resolver lo legal antes de lanzar, no después de que algo salga mal.
Es el registro ante el organismo competente de los datos personales que tu startup recopila de sus usuarios. Es obligatorio para toda empresa que almacene datos personales en Argentina.
Son dos cosas distintas. El acuerdo de socios es un contrato entre personas — regula la relación, los roles y las reglas entre quienes forman la startup. Lo hacemos incluso sin sociedad constituida. La SAS crea una persona jurídica independiente: una entidad legal separada de sus socios, con patrimonio propio y responsabilidad limitada.
Sí. Trabajamos 100% de forma remota con founders de todo Argentina.